«NO SOY UN VIEJO»: LILLARD AVISA ANTES DE SU REGRESO Y NO PIENSA SALTARSE LOS BACK-TO-BACKS
Damian Lillard quiso dejar una cosa clara el lunes, un día antes de su primer partido oficial en un año y medio: tiene 36 años, va a jugar menos minutos que antes, y nada de eso lo convierte en un viejo. «Sé que tengo 36 y hemos hablado de que no voy a jugar 38 minutos por noche», dijo tras la práctica. «Pero diré esto: soy un cuerpo vivo. Me he cuidado durante años, dentro y fuera de la cancha. Y no quiero que se malinterprete: no soy un viejo».
El plan de minutos, insistió, no es un plan de protección. Es una estrategia para llegar entero a donde importa: «Quiero ser responsable porque los años y el desgaste suman. Es importante ser inteligente porque quiero estar sano toda la temporada y, cuando lleguemos a la postemporada, quiero estar fresco. Y tenemos el lujo de poder hacerlo». Ese lujo tiene nombres: Ja Morant, Jrue Holiday y Scoot Henderson comparten con él un backcourt en el que Micah Nori planea rotar a diez jugadores. Aun así, Lillard no piensa saltarse los partidos en noches consecutivas: «Planeo jugar. Estoy abierto a ser inteligente, pero no llego cojeando a la temporada. No diría que necesito que me protejan».
Los números de la pretemporada respaldan su optimismo. En tres partidos promedió 17.3 puntos en unos 22 minutos, con 8 de 21 en triples, 18 de 18 desde la línea y una noche de 23 puntos ante Golden State el viernes. Y encontró un alivio nuevo: jugar sin balón. «Ya no tengo que trabajar tanto para subir la pelota y crear ventajas. Es una oportunidad de mostrar capas de mi juego, de no tener que tener el balón todo el tiempo».
¿Emoción por el regreso? Dice que no: lo emotivo fue volver a firmar con Portland el año pasado. Ahora toca jugar, y con dos tareas claras que él mismo fijó: el rebote defensivo y cuidar el balón. El examen empieza el miércoles a las 7:00 p.m. PT, en el Moda Center, ante Phoenix.
Foto: All-Pro Reels / Wikimedia Commons, CC BY-SA 2.0
Con información de ClutchPoints y WhyNBA.